Que suene igual de bien en el auto y en los auriculares.
Mezclar no es subir faders. Es decidir qué se escucha, cuándo y a costa de qué. Trabajamos híbrido —analógico donde suma, digital donde es más preciso— y entregamos con reporte técnico, no con un "quedó buenísimo".
Dos servicios distintos, no uno con dos nombres.
La única prueba que vale.
Cómo mandarnos los stems.
- WAV o AIFF, 24 bit, a la frecuencia de muestreo original de la sesión. Nada de MP3.
- Todas las pistas exportadas desde el compás 1, con el mismo punto de inicio. Aunque la pista entre en el minuto tres.
- Sin compresión ni EQ en el bus máster. Los efectos de canal que sean parte del sonido, dejalos; los correctivos, sacalos.
- Picos por debajo de −6 dBFS. Si está pegado a cero, no hay margen para trabajar.
- Nombres claros: 01 Kick, 02 Snare, 08 Voz principal. No audio_final_v3_ESTE.wav.
- Reverbs y delays largos, en pista aparte además de la seca.
- Una referencia: dos o tres temas comerciales que suenen a donde querés llegar.
- Tempo y tonalidad de cada tema, y si hay cambios, dónde.
- Todo en una carpeta por tema, comprimida, con el nombre del artista y del tema.
Antes de que preguntes.
Hasta 48 por tema. Por encima de eso lo miramos: no es lo mismo un tema con 60 pistas de coros que uno con 60 de percusión programada.
Sí, y es más frecuente de lo que parece. Mandanos la mezcla en WAV 24 bit con picos por debajo de −6 dBFS y sin limitador en el máster. En la calculadora elegí Canción terminada y desmarcá la mezcla.
Te lo decimos antes de empezar, no después de cobrar. Hay cosas que la mezcla no arregla: una voz saturada en la grabación sigue saturada. Si el material no da, preferimos regrabar esa pista que venderte humo.
Todavía no de forma estándar. Si tu distribución lo requiere, hablamos y lo coordinamos con un estudio asociado.
Mandanos
la sesión y
te decimos qué tiene.
Escuchamos el material antes de presupuestar. Es gratis y evita que los dos perdamos el tiempo.
